Japón: educación para la sociedad del conocimiento





Fuente: El Mundo

Dirección URL: http://www.elmundo.com.ve/firmas/jose-i--moreno-leon/japon--educacion-para-la-sociedad-del-conocimiento.aspx

País de la fuente: Venezuela

Autor: José Moreno León

Fecha: 29 de octubre de 2015


Luego de la guerra Japón se destaca como el más industrializado y rico después de los EEUU

Los imperios del futuro van a ser los imperios del conocimiento”. Así lo pronosticaba Albert  Einstein hace  siete décadas, cuando apenas se estaba iniciando la  revolución científica y tecnológica y el proceso de la globalización contemporánea que configuran la sociedad de la información y el conocimiento. Frente a estas realidades los países que han sabido entender las señales de los nuevos tiempos están impulsando profundas reformas educativas y de sus sistemas de ciencia y tecnología para acoplarse adecuadamente a esas nuevas realidades en las que las ventajas comparativas y competitivas ya no son los recursos naturales ni la ubicación geográfica, sino el conocimiento y la aplicación inteligente del mismo como palancas claves del desarrollo. Son países que han superado los resabios del populismo y complejos tercermundistas de otras sociedades que se mantienen rezagadas por su empeño en mirar hacia el futuro por el espejo retrovisor del carro del progreso. No es por casualidad que las naciones más avanzadas e impulsoras de los profundos cambios que están configurando la postmodernidad, sean las que tienen las universidades y centros de investigación científica más prestigiosas del planeta y en donde han surgido el mayor número de premios Nobel. Así, hasta la fecha en USA se encuentran 8 de las 10 más prestigiosas universidades del mundo y el país registra 250 ganadores del Nobel. Le sigue Inglaterra con 2 de esas 10 universidades y 99 premios Nobel; luego Alemania, otra de las grandes potencias económicas, con 98 premios Nobel.

Pero en las últimas décadas han surgido otros países que, rompiendo con viejos esquemas y algunos de ellos superando los estragos de la guerra, se han incorporado  al progreso, promoviendo una educación de excelencia y un avanzado sistema de ciencia y tecnología. Ese ha sido el caso -entre otros- de Finlandia con  un sistema educativo altamente meritocratico y evaluado entre los mejores del mundo. También en Corea del Sur los grandes logros en su desarrollo se sustentan en una educación de calidad y un eficiente sistema de ciencia y tecnología.  Singapur igualmente ha impulsado una excelente educación y un notable sistema científico y tecnológico, lo que le ha permitido pasar del tercer mundo al primero en apenas 4 décadas. En el grupo señalado resalta Japón, que luego de los desastres sufridos a finales de la Segunda Guerra Mundial, ha logrado un sorprendente desarrollo destacándose como la más avanzada nación fuera del mundo occidental y el país más industrializado y rico después de los Estados Unidos, gracias a su gran desarrollo científico y tecnológico, con varias de sus universidades destacadas entre las 50 más prestigiosas del planeta. Este país ha impulsado un sistema meritocratico como modelo educativo, cuyo fundamento es la búsqueda de la excelencia a todos los niveles del mismo, con una sólida alianza entre el gobierno, las familias y los docentes, todos empeñados en asegurar la calidad del sistema. 

En el empeño de promover una educación actualizada frente a la dinámica demanda de la sociedad del conocimiento en el Japón se están realizando ajustes importantes del sistema, con una visión de largo plazo y para fortalecer la identidad nacional y la dignidad individual; pero incrementando la contribución del país a la comunidad internacional. Para ello la reforma, especialmente a nivel de la educación primaria y secundaria, va a hacer énfasis en la formación de los jóvenes japoneses como “ciudadanos del mundo”, descartando el chauvinismo y promoviendo el entendimiento y aceptación de diferentes  culturas. Los estudiantes a ese nivel sólo tendrán 5 asignaturas: la aritmética  de los negocios; lectura de un libro por semana; civismos entendido como respeto a las leyes, conciencia cívica, convivencia, tolerancia, altruismo y respeto a la ecología; computación, incluyendo interacción en redes y negocios globales; y, finalmente comprensión de 4 idiomas, alfabetos, culturas y religiones. Se espera que al superar ese currículo educativo los jóvenes a los 18 años hayan leído 52 libros cada año, dominen 4 idiomas, con énfasis en el inglés, el chino y el español, y sean expertos en el uso de las computadoras, además de tener una sólida cultura cívica y responsabilidad social y de ser capaces de enfrentar la internacionalización, la era de la informática y de mantenerse en un proceso continuo de aprendizaje de por vida

Es notable que tanto en Japón como en los otros países referidos sus sistemas educativos tienen características comunes, tales como la excelencia a todos los niveles del mismo, la evaluación permanente de docentes e instituciones, remuneración adecuada y reconocimiento social de los educadores, ingreso meritorio a la educación superior, inclusión y pertinencia social, autonomía académica y de gestión a nivel universitario, impulso al desarrollo científico y tecnológico con activa participación del sector productivo. Todo ello acordado como prioridad nacional y palanca fundamental del desarrollo. No hay ninguna duda que solo impulsando un sistema educativo con características similares  a las descritas es posible insertar a los países en la sociedad del conocimiento. Las políticas populistas y los modelos autoritarios para gestionar la educación son formulas perversas que solo conducen al fracaso y al retraso de las naciones y sus pueblos.

Profesor Faces-Celaup
Universidad Metropolitana
@celaup  / www.unimet.edu.ve  






La sociedad del conocimiento y los valores


Fuente: Ecos de la Costa
URL: http://www.ecosdelacosta.com.mx/index.php?seccion=15&id=92642&encabezado=La%20sociedad%20del%20conocimiento%20y%20los%20valores
País de la fuente: México
Autor: Guillermo Montelón Nava
Fecha: 06 de diciembre de 2010

Las nuevas circunstancias que vivimos como sociedad, derivadas del impacto provocado por las nuevas tecnologías de la información, al generarse el fenómeno de masificar la comunicación, incluye una serie de aristas que sería muy oportuno analizar, pues si bien, como ya lo habíamos comentado en otra aportación, los avances en materia de TIC representan enormes beneficios y ventajas, tanto en lo social como en lo económico e individual, también lo es que hay otros aspectos muy preocupantes.

En este asunto, lo primero que debemos reconocer es que la masa popular no estaba preparada para utilizar adecuadamente estas nuevas tecnologías; como sociedad simplemente de pronto nos vimos deslumbrados y sorprendidos por todo lo que las computadoras, el Internet, la multimedia, web, los celulares y toda esa amplia gama de equipos y tecnologías pueden hacer y no tuvimos tiempo de valorar la contraparte, pues para colmo, la mercadotecnia y los propósitos mercantilistas de los grandes corporativos dedicados al desarrollo de esas tecnologías, sólo pensaron en el negocio y en las ganancias económicas.

Y como es natural, los primeros en la lista de las empresas del ramo fueron los niños y los jóvenes. Fueron ellos los que sirvieron de ariete para que los padres de familia cayeran en la fiebre consumista, atraídos además por lo novedoso de los aparatos, las amplias posibilidades de entretenimiento y también por la propia curiosidad de la generación que comenzó a formar parte de la sociedad del conocimiento, en medio del analfabetismo cibernético.

Muy pronto se descubrió que el intercambio de información, de fotografías, de datos personales, de archivos, la invasión de la intimidad y otros aspectos relacionados con los derechos de las personas, permitían una nueva forma de vida social, pero al no estar preparados en la cultura de los valores éticos y morales, encontraron que podía ser algo natural, común y socialmente válido abusar del recurso tecnológico, de tal manera que lo que inicialmente parecía inocuo e inofensivo, pronto se convirtió en riesgoso, incluso para la salud, ya no digamos para la unidad y la armonía familiar.

Así, pronto la pornografía estuvo al alcance de un clic, la posibilidad de que cualquier niño cayera víctima de la pedofilia o que los datos personales y las fotografías pudieran ser usados con fines delictivos, se volvieron algo de todos los días y luego vino el poder crear las redes sociales y los mal llamados “grupos de amigos”, que si bien de repente han servido para fines loables, social y políticamente importantes, en gran medida se han quedado en lo banal, superfluo e intrascendente.

Cierto que ahora, efectivamente hay todo lo necesario para que podamos comenzar a ser la sociedad del conocimiento, pero no estamos plenamente preparados para aprovechar las ventajas del uso de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación, sencillamente porque, para el grueso de la población, todo lo que está en Internet es válido y cierto, de tal manera que el discernimiento y la capacidad de análisis quedan rezagados, máxime que al masificarse la información, la comunicación verdaderamente humana, de persona a persona, cada vez enfrenta mayores obstáculos e interferencias.

Las consecuencias de ese fenómeno, cuyos efectos nocivos aún no descubrimos cabalmente, ya han generado algunas medidas jurídicas para proteger la identidad y los datos personales, pero será necesarios que los especialistas, los académicos, los educadores, las autoridades, pero sobre todo los padres de familia, profundicen en todo lo que representa el desarrollo de las nuevas tecnologías, pues si bien sus beneficios económicos están fuera de toda discusión, también se debe considerar lo ético, lo moral, lo social, la sustentabilidad, a fin de que, por ejemplo en materia educativa, se precisen mecanismos que posibiliten su máximo aprovechamiento didáctico y de apoyo, pero no para mal educar a niños y jóvenes al impedirles su formación crítica, analítica de verdadera libertad y autonomía. Baste recordar que el sedentarismo y sus consecuencias, son sólo una consecuencia del mal uso de las TIC.

    guillot77@hotmail.com

Los niños mexicanos no sueñan con ser bibliotecarios

"Nuestra disciplina es la encargada de preservar el conocimiento" dijo el homenajeado.

Fuente: Informador
URL: http://www.informador.com.mx/fil/2010/253352/6/los-ninos-mexicanos-no-suenan-con-ser-bibliotecarios.htm
País de la fuente: México
Fecha: 06 de diciembre de 2010

Se le considera precursor de la formación de los recursos humanos de las bibliotecas.

GUADALAJARA, JALISCO (02/DIC/2010).- Los niños mexicanos no sueñan con convertirse en bibliotecarios, lamentó ayer José Adolfo Rodríguez Gallardo, quien recibió el Homenaje al Bibliotecario de la Feria Internacional del Libro (FIL) de Guadalajara en una emotiva ceremonia que provocó las lágrimas del distinguido, quien en repetidas ocasiones limpió su rostro.

La voz del bibliotecario se quebró en varias momentos, en especial cuando se refería a su infancia y a su familia. El motivo es entendible porque a Rodríguez Gallardo nada le fue dado sin trabajo: cualquiera de los pasos que ha dado en la vida y en el campo profesional ha implicado un gran esfuerzo.

El nacido en Piedras Negras, Coahuila, recordó a su madre y a su padre como buenas personas que le inculcaron su amor por la educación; también señaló que su origen humilde no impidió su desarrollo ni perseguir sus sueños.

Destacó que él es producto de la educación pública, pagado por los obreros, la gente de campo y todos los mexicanos que pagan sus impuestos. Además destacó la labor de sus profesores de primaria, que despertaron su gusto por la lectura y los libros; agregó que la primera obra que leyó fue Platero y yo, de Juan Ramón Jiménez.

El presidente de la FIL, Raúl Padilla, comentó del homenajeado que es un “partidario de la biblioteca pública”, cuyas aportaciones han permitido la modernización y la profesionalización de los bibliotecarios.

Rodríguez Gallardo, hoy responsable de las bibliotecas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), hizo énfasis en una serie de conceptos sobre la bibliotecología y precisó que es una disciplina de “servicio, pero no se debe limitar al préstamo de un libro o cualquier material: se habla de servicio porque permite que los individuos y la sociedad sean mejores”.

“Nuestra disciplina es la encargada de preservar el conocimiento”, afirmó Rodríguez Gallardo, quien invitó a sus colegas a defender valores relacionados con la libre circulación de las ideas.

PERFIL
Un vigilante de los libros

José Adolfo Rodríguez Gallardo nació en Coahuila. Es maestro en Historia por El Colegio de México, en Bibliotecología por la Universidad de Texas y doctor en Pedagogía por la UNAM.

Se le considera precursor de la formación de los recursos humanos de las bibliotecas.
Entre los reconocimientos que ha recibido destacan la Medalla de honor IFLA en 2008 y la Medalla al Mérito Académico por la UNAM en 2009.

(La del bibliotecario) es una disciplina de servicio, pero no se debe limitar al préstamo de un libro: se habla de servicio porque permite que los individuos y la sociedad sean mejores”, José Adolfo Rodríguez Gallardo, homenajeado

A un paso de la biblioteca de Babel


Fuente: El País
URL: http://www.elpais.com/articulo/sociedad/paso/biblioteca/Babel/elpepisoc/20101207elpepisoc_1/Tes
País de la fuente: España
06 de diciembre de 2010

El incierto futuro de la institución pasa necesariamente por la conexión mundial en red - Los expertos creen que los recintos de consulta de libros sobrevivirán pese al avance de lo digital

Las profecías sobre el futuro de las bibliotecas suelen citar a Jorge Luis Borges. Su relato La biblioteca de Babel, publicado en Ficciones, se ha convertido en tópico a la hora de imaginar cómo serán los almacenes de libros en lo que el comunicólogo Román Gubern denomina Galaxia Leibniz. Hace más de 70 años que Borges presentó el universo como biblioteca sin límites, con escaleras de caracol infinitas y miles de pasillos entrecruzados. En una peculiar e involuntaria analogía, los expertos actuales hablan de sistema de nodos interconectados, centros en red y acceso a todo el saber del mundo desde la soledad de la pantalla del computador.

"La meta es que el universo cultural entero pueda aparecer en la pantalla de consulta, hacer real el concepto totalizador de la biblioteca de Babel de Borges", explica Gubern, quien la pasada semana participó en Santiago de Compostela en un encuentro sobre el pasado, presente y futuro de las bibliotecas. Fue en esas jornadas en las que el escritor triestino Claudio Magris certificó que la lectura y el libro se encuentran ante un cambio de civilización. No aventuró hacia donde se dirigen y prefirió hablar de las bibliotecas de Cervantes o de Rabelais.

De entrada, pocos expertos se atreven a mapear lo que vendrá. Gubern, que define los centros que se encargan de custodiar los libros como "depósito del saber y de la fantasía que permiten realizar una geología del conocimiento", nombra el concepto de red y "la conexión con otros centros del mundo". Y la novelista Rosa Regás, directora de la Biblioteca Nacional española entre 2004 y 2007, se muestra totalmente escéptica: "Las bibliotecas irán cambiando paulatinamente, no habrá grandes cambios sino a medida que cambien las costumbres de los usuarios. Si estos se acostumbran a las pantallas, en las bibliotecas habrá también pantallas y posibilidades para descargar los materiales". Tampoco el catedrático de Historia Contemporánea de la Universidad de Santiago y presidente del Consejo de Cultura Gallega, Ramón Villares, vislumbra grandes vuelcos: "Lo digital y lo físico se combinarán durante un tiempo y las bibliotecas, tal y como las conocemos, no morirán. Por lo menos, en el corto plazo".

Que haya una persona, el estadounidense Robert Darnton, que al mismo tiempo asesora a Google Books y dirige la biblioteca de Harvard parece dar la razón al profesor gallego. Sin embargo, el discurso del sociólogo canadiense Derrick de Kerckhove, discípulo de Marshall McLuhan, difiere. Presente en los debates de Santiago, realizados en la Biblioteca de Galicia, aún por inaugurar, que alberga la Cidade da Cultura, De Kerckhove defiende la posibilidad de "situar el centro del mundo en casa".

El teórico de la "inteligencia conectiva" aplicada a Internet recuerda que, en su país, cada persona pasa "siete horas al día ante una pantalla" y metaforiza en la figura de Pinocho 2.0 la actual condición humana. "La memoria se encuentra fuera del individuo, en Google, en la Wikipedia", explica, "y una biblioteca debe pensar en cómo funcionar en ese contexto híbrido electrónico". Lo material y lo digital, lo local y lo global, son asuntos de los que preocuparse. Y si la realidad objetiva es que los estudiantes cada vez usan menos la biblioteca, para De Kerckhove hay razones palmarias: "Ya tienen acceso directo a toda la información".

Pero no todo son buenas noticias en el bando de los integrados. El propio sociólogo advierte de los estudios recientes que afirman la superioridad de la lectura en papel sobre la digital. Por lo menos, desde el punto de vista de ejercitar la memoria: leer un libro en pasta de celulosa hace trabajar la memoria un 20% más que hacerlo en digital. "Una biblioteca es una cosa viva", consideró Claudio Magris, "también es una perfumería, con sus olores". En ninguna profecía aparece, todavía, un mundo sin libros. "A veces hablamos del futuro como si fuese un horizonte al que llegar", se lamenta Rosa Regás, "pero no es así; se trata de un proceso continuo y los cambios resultan paulatinos". Nadie pensaba, 15 años atrás, "que existirían todas estas herramientas para descargar música o libros de la Red", dice.

La imagen del templo resulta socorrida, recurrente a la hora de definir la idea de biblioteca. Como peculiar espacio colectivo también corre riesgos. "Es cierto que en una biblioteca hay mucha gente que no se habla entre sí", describe Román Gubern, "pero sí hay compañía". El rito colectivo de estudiar o leer en una biblioteca se asemeja, según su visión, al del cine. Y como en el cine en salas, la afluencia decae. La multitud solitaria la llamó, ya en los años cincuenta, otro sociólogo, David Riesman. "Las empresas de hardware y software", ironiza Gubern, "conspiran para fomentar la claustrofilia y la agorafobia". Arrancar es el verbo con que el ensayista catalán define "las estrategias necesarias para que la gente salga de casa".

"Cada vez más, las bibliotecas tienden a que nadie venga a ellas", coincide Daniel Buján. Actual director de la Biblioteca de Galicia, Buján se encargó de poner en marcha el centro público Ánxel Casal, que el Estado construyó en Santiago de Compostela y que abrió en 2008. "Pero el libro funciona, se sigue prestando", asegura, antes de referirse a las pruebas de la institución que encabeza sobre el préstamo de e-readers. En las mesas redondas de la Cidade da Cultura, su intervención centró las aproximaciones de los expertos y enumeró problemas concretos a los que se enfrentan las bibliotecas en la época digital.

"Es necesario diferenciar entre una biblioteca de las llamadas nacionales, como la de Galicia, ocupadas de la conservación y que deben guardar todo", aduce Buján, "y las públicas, de difusión de la lectura". Digitalizar un documento cuesta aproximadamente un euro por página. Y los metadatos, la información que adjunta cada elemento digitalizado, tienen que ceñirse, vía directiva europea, al estándar de la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos. Pero la obsolescencia tecnológica -Buján hace memoria y explica como, a principios de siglo, el CD "iba a ser el formato del futuro"- dificulta las labores: existen fondos en formatos que no se pueden leer, archivos informáticos en programas ya desaparecidos, papeles irreductibles a las técnicas hasta ahora conocidas. Según el pensador De Kerckhove, en imagen transparente, "el futuro del libro en la biblioteca equivale al oro de la banca: nadie lo usa, pero debe existir, es la garantía, el símbolo".

"Todavía no conocemos la duración de los formatos digitales", alerta, a mayores, Gubern. "Hay expertos que hablan de unos 30 años, es decir, menos incluso que las viejas cintas de vídeo". La experiencia de la Galaxia Leibniz (el filósofo alemán que hace cuatro siglos sentó las bases del sistema binario de lo digital) es todavía incompleta. El propio Gubern recurre a sus ejemplares de la Enciclopedia Británica para expresar la incertidumbre: "La compré en 1995 y fue la última edición en papel que se editó".

El historiador Ramón Villares, que confiesa no imaginar un mundo sin bibliotecas, menciona otras cuestiones inherentes al abandono de la, en terminología de McLuhan, Galaxia Gutenberg. "Que el libro físico conviva con un gran almacén de libros digitales, una biblioteca universal virtual", señala, "acarreará consecuencias, ya las está acarreando, en la industria editorial, y aún no hemos resuelto el problema de los derechos de autoría y la retribución económica de los autores". La historia del libro y de su organización colectiva se entrelazan desde que Aristóteles comenzara a reunir los papiros que formarían el embrión de la biblioteca de Alejandría, en la tercera centuria antes de Cristo.

Rosa Regás insiste, al cabo, en la prudencia. "No creo que una biblioteca como la Nacional [fundada en Madrid en 1712] tenga que hacer grandes giros como lugar de consulta e investigación". El ex ministro de Cultura, César Antonio Molina, mostró, al lado de Magris, en Santiago de Compostela, similares preocupaciones: "Una biblioteca, pública o privada, es un templo. La mía está repleta de lugares y calles. Estoy en contra de aquellos que piensan que llegamos a un final; Gutenberg no ha muerto".

Para De Kerckhove no parece que haya vuelta atrás. La humanidad ha dado un paso adelante y aunque, dice, la libertad se reduce "al leer en pantalla", lo digital resulta irremediable también en las bibliotecas. "Ahora deben convertirse en aceleradores culturales, con una posición nodal en la red del conocimiento, al nivel de un gran aeropuerto". Atrás van quedando las avenidas abigarradas de los antiguos centros, aquellos que filmó Alain Resnais en la Biblioteca Nacional de Francia y llamó Toda la memoria del mundo.

Google eBooks o la biblioteca personal virtual


Fuente: El Cultural

URL: http://www.elcultural.es/noticias/LETRAS/1140/Google_eBooks_o_la_biblioteca_personal_virtual
País de la Fuente: España

06 de diciembre de 2010

La nueva plataforma tecnológica para la venta de libros electrónicos ya opera en Estados Unidos

Google ha anunciado hoy el lanzamiento de Google eBooks en Estados Unidos mientras trabaja para lanzar esta plataforma en otros países a lo largo de 2011. Conocido anteriormente como Google Editions, el principal objetivo de esta plataforma tecnológica para la venta de libros electrónicos, es “facilitar a editores y autores el acercamiento de las obras a sus lectores habituales y nuevos públicos, así como ayudar a los lectores a encontrar, comprar y leer libros en cualquier dispositivo” (ordenador, portátil, tablet, teléfono de última generación o ereader).

Los lectores interesados podrán almacenar y leer en su biblioteca online todos los libros que compren tanto a través de Google eBookstore como de librerías independientes que vendan libros vía internet. Cada usuario tendrá acceso, en cualquier momento y lugar, independientemente del dispositivo que utilice, a sus libros electrónicos utilizando una cuenta protegida por contraseña y con almacenamiento ilimitado de ebooks.

Google eBooks también funcionará con Android y los dispositivos de Apple (iPad, iphone…etc.) a través de aplicaciones gratuitas. La lectura para la mayoría de los libros se puede personalizar mediante la selección del tamaño y tipo de letra, modo día / noche, interlineado y la justificación del texto.

En España Google está en conversaciones con la mayoría de editores y puntos de venta, para abrir vías de colaboración, sin ningún tipo de exclusividad, con la industria editorial en su conjunto y acordar su incorporación a esta nueva plataforma de venta de libros electrónicos Google eBooks.

Cuando se lanzó Google Books en 2004, su objetivo era facilitar el acceso al mundo del libro en formato digital, bajo el único criterio de utilidad y universalidad. Desde entonces, Google ha digitalizado más de 15 millones de libros de más de 35.000 editores y 40 grandes bibliotecas en más de 100 países y con alcance a 400 idiomas.